Explica qué sabes y qué falta por comprobar
La ausencia de planos fiables no impide preparar una primera conversación sobre una reforma. Lo importante es identificar qué información existe y no presentarla como más precisa de lo que es. Un anuncio inmobiliario, un croquis familiar y un plano de proyecto antiguo pueden ser útiles, pero responden a fines distintos y quizá no reflejen modificaciones posteriores.
Prepara una hoja con dirección, uso actual, plantas a las que puedes acceder, antigüedad aproximada si la conoces y reformas de las que tienes constancia. Señala también las zonas que no has visto. Evita completar huecos de memoria como si fueran datos comprobados. Una incertidumbre bien indicada ayuda al arquitecto a organizar la visita y a decidir qué necesita medir, consultar o estudiar antes de desarrollar una propuesta con suficiente base.
Reúne los documentos y conserva su procedencia
Busca los planos que ya tengas, documentación de obras anteriores, instrucciones de uso y mantenimiento, informes disponibles y fotografías históricas que expliquen transformaciones. Cuando proceda, pregunta a la propiedad o a la comunidad por documentación del edificio. La disponibilidad y el acceso a archivos administrativos dependen de cada caso; consulta el procedimiento correspondiente antes de dar por hecho que existe una copia completa.
Etiqueta cada archivo con su fecha conocida y origen: propietario anterior, proyecto, anuncio o levantamiento posterior. Conserva el original y trabaja sobre una copia para anotaciones. No necesitas convertir todos los documentos a un formato técnico por tu cuenta. La LOE contempla documentación de la obra ejecutada en su artículo 7, pero eso no permite suponer que cualquier vivienda dispone de un expediente completo o actualizado que puedas recuperar inmediatamente.
Haz fotografías que permitan orientarse
Organiza una secuencia de fotografías desde la entrada y recorre cada estancia en un orden reconocible. Incluye vistas generales, conexiones entre habitaciones, huecos de fachada y elementos visibles que condicionen el uso. Acompaña las imágenes de un croquis sencillo que identifique desde dónde se tomaron. Es más útil poder localizar una fotografía que acumular muchos detalles sin contexto.
Registra lo que está a la vista: pilares aparentes, cambios de nivel, patinillos accesibles o registros de instalaciones. No retires revestimientos ni abras elementos para completar el reportaje. Una fotografía permite plantear preguntas, pero no confirma la composición interior de un muro ni la capacidad de una estructura. Añade observaciones sobre zonas inaccesibles o cubiertas por mobiliario para que el equipo sepa dónde la información visual es limitada.
Distingue un croquis orientativo de un levantamiento
Si puedes hacerlo de forma segura, un croquis con medidas aproximadas puede ayudar a explicar necesidades y preparar una visita. Indica las unidades y escribe claramente que se trata de medidas orientativas. No encadenes dimensiones estimadas para deducir otras como si todas fueran exactas. Fotografía también la posición de los elementos que has medido para evitar interpretaciones distintas.
El levantamiento que se necesite para proyectar debe definirse con el profesional: qué espacios abarca, qué precisión requiere y qué información se entregará. Pregunta si la toma de datos está incluida en el encargo y qué accesos debes facilitar. Según la actuación, conocer la geometría visible puede ser insuficiente; el arquitecto deberá valorar si hacen falta comprobaciones adicionales sobre elementos ocultos, estructura o instalaciones. No todo se resuelve con un plano de distribución.
Anota diferencias e incógnitas sin resolverlas tú
Compara la documentación antigua con lo que observas: una puerta desplazada, un baño añadido o una terraza incorporada son diferencias que merece la pena señalar. Marca cada una como observación, no como conclusión sobre su autorización o su viabilidad. El estudio podrá valorar qué comprobaciones documentales y técnicas hacen falta dentro del alcance que se acuerde.
Prepara una lista de preguntas concretas: dónde discurren las bajantes conocidas, qué zonas pertenecen al edificio común, qué espacios no tienen acceso y qué cambios recuerdan anteriores usuarios. Mantén separadas las respuestas documentadas de los comentarios verbales. Si alguien indica que «ese tabique se puede quitar», registra la información como antecedente pendiente de evaluación. La confianza de una afirmación no sustituye la comprobación que necesita una decisión de proyecto, especialmente cuando podría afectar a otros elementos.
Entrega un paquete pequeño y una lista de necesidades
Agrupa la información en carpetas comprensibles: documentos originales, fotografías actuales, croquis y preguntas. Añade un índice breve con los archivos más relevantes y lo que no has podido localizar. Evita reenviar el mismo plano con nombres distintos o mezclar imágenes de otras viviendas. Si hay datos personales que no son necesarios para la consulta inicial, prepara una copia adecuada para compartir.
Incluye finalmente lo que quieres conseguir con la reforma y el marco económico que puedes plantear. La toma de datos tiene sentido al servicio de esa decisión. Para contactar con F5, empieza por la ubicación, el objetivo y una descripción de la información disponible. El estudio podrá indicar el siguiente intercambio necesario; no hace falta fabricar un expediente perfecto antes de preguntar. Los proyectos publicados también pueden ayudarte a expresar las relaciones espaciales que buscas.
Proyectos y siguiente paso
Fuentes y referencias
Publicado: 25 de octubre de 2026. La documentación y los requisitos deben comprobarse para cada inmueble y actuación.

